domingo, 3 de enero de 2010

Historias de Terror

Tenía miedo. Era una mujer que vivía asustada, el contrapunto al Juan del cuento, era como vivir siempre con el frío metido en los huesos. Era vivir sola, en una habitación gigantesca y gris, con miles de personas sin rostro observándola desde lejos, bajo un cielo de fluorescentes intermitente e interminable. Cuando daba un paso, la gente se acercaba, y ella siempre retrocedía de vuelta a su lugar. Nunca llegó a dar el doceavo paso.

Tenía miedo. Pasaba la vida en un poste clavado sobre el mundo, haciendo equilibrios con el viento que la empujaba en todo momento. A veces pensaba en dejarse caer, pero llegando a la cima solo piensas en que hay más arriba. Creía que otros construían postes como el suyo alrededor, incluso algunos trepaban por su poste, pero ella no se detenía a hablar con ningún pájaro que pudiera retrasarla. Y hacía equilibrios sobre su alfiler, inconsciente de que no podía subir más.

Tenía miedo. Miraba a sus padres y les veía alejarse entre ellos, alejarse de ella. Le hablaba a la pequeña e intentaba tranquilizarla, pero apestaba a miedo, a soledad. Nunca estuvo en sus manos, y dejó de intentar controlar nada. Hoy vive con miedo de que todo se pueda romper con la misma fragilidad, de que no haya nada constante más allá del cristal que estalla contra el suelo.

Tenía miedo. Cada vez que se miraba en el espejo tenía que convencerse de que no le colgaba grasa de los brazos, de que la curva de su vientre era normal, de que tenía tetas. Se odiaba y tenía miedo de no quererse jamás, de que su cabeza nunca creyera las palabras de sus amantes. Se la escuchaba llorar en el baño, sentada en el plato de la ducha.

Tenía miedo de no solucionarlo todo. De no haber ayudado a nadie, de no haber cambiado nada, de no haber sabido arrancar la sonrisa cuando debía.

5 comentarios:

  1. Muy Chulo!!
    El miedo y la soledad, que duro y que difícil de controlar....

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  2. Cada vez tus historias son mejores!! Y eso que todas tienen su punto!

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  3. Gracias a todos. Últimamente no encuentro muchas historias, espero ser capaz de sacar algo decente a partir de este breve silencio.

    Un saludo.

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  4. Un saludo de una recien llegada. Me gusta tu estilo, con cierto aire de enigma y un toque preciso.

    Un saludo,

    Dalia

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