domingo, 24 de enero de 2010

Cansado

Estaba destrozado como un libro abierto por veinte páginas a la vez. Roto como un cigarro para un porro, apagado como una colilla, agotado como un mechero sin gas. Estaba realmente cansado. No como se está después de correr cien metros para no perderte una cita importante, no como si trabajara catorce horas al día, no como después de follar, ni mucho menos. Estaba cansado.
Se revolvía contra sí mismo sin ganas de jugar con sus propias pelotas, como un gato intentando lamerse la espalda manchada de mierda, se retorcía como si lo electrocutaran, y apenas nadie veía sus convulsiones camufladas de fugaces miradas tristes. No lloraba, no por ganas, si no porque estaba derrotado. Sonreía, besaba y abrazaba por no sentirse un extraño entre tantos gestos de apoyo disimulados. No protestaba, no se lamentaba, no llamaba la atención sobre su desidia frente al muro de su propia cabeza. No lo hacía porque no podía. No lo hacía por falta de fuerzas.
Tramaba futuros alimentados de recuerdos, incentivos a su tortura para darle cuerda. Y yo lo veía, y no hacía nada, salvo comportarme como si todo estuviera bien, porque no podía cambiar el mundo desde mi lado del espejo.

2 comentarios:

  1. si que estaba jodido el tío. Ven a mi blog y enlazalo con el tuyo como hice yo
    Un saludo
    Del Peni de momento no hay nada osea que no hay tanta prisa.

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