martes, 9 de febrero de 2010

Cuatro Cuarenta y dos

Se levantaba a las ocho y diez, preparaba café instantáneo y pedaleaba estáticamente durante media hora. Bailaba un rato más con las pesas y su barriga, hasta que se cansaba, se duchaba rápidamente y leía, escribía e investigaba como educar al mundo hasta las tres de la tarde. Se alimentaba de algo precocinado, de un par de filetes o de pasta, o de arroz, y leía una y otra vez los mismos párrafos, apuntando palabras clave, fechas significativas y jugando con ellas para que tuvieran relación frente al examen. Cuando su cabeza no podía más se rendía sobre la cama e intentaba escribir algo que le hiciera feliz, y certificando su poco talento, jugaba al póker por internet. Dormía siete horas y medias calculadas, retomaba la rutina acelerado por los plazos inminentes, y envidiaba al conejo de Alicia y sus maravillas, con todo su ajetreo. Rebuscaba en páginas web con advertencias y volvía al trabajo.

Esto era así todos los días. Lo de las explosiones era solo los fines de semana. Aquello requería paciencia y cierto nivel de evasión estética. Por eso, cuando el dos de agosto de dos mil diez, ciento dieciséis coches aparcados en el estadio explotaron con precisión milimétrica sin causar ningún herido, pero debilitando la estructura lo suficiente para dibujar una cifra con los escombros y el fuego, nadie comprendió como una mente tan dedicada no había hecho algo de provecho, como escribir una tesis, o prepararse para la enseñanza.

9 comentarios:

  1. Genial...,simplemente.
    Hay que volver a sacar el reloj de bolsillo, para parecerse al conejo...aunq no hay prisa por nada de momento, creo...

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  2. Espero que este no sea el reflejo de tu retrato porfa, y si eso avisa antes...jajajaj.
    Ánimo con la tesis que ya te queda poco.

    Eva

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  3. Al conejo que le disparen y nos lo hagan al ajillo, gracias Norman, mi lector asiduo y cítico benigno.

    Todo es un reflejo, una postal distorsionada, no de la realidad, pero sí tal vez de los escupitajos que le tiro al cielo por las noches.

    Gracias por leer.

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  4. Ay... me siento escalofriantemente identificado con ciertas partes...

    (Pasaba por aquí... y me gustó lo que encontré, así que sospecho que volveré :D)

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  5. Orologiaio, muchas gracias. Voy a ver si paso a limpio los apuntes de borracho del find e semana y puedo colgar algo nuevo en estos días, algo interesante que merezca la pena.

    Un saludo.

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  6. Mola un montón. Y ahora me vas a matar por preguntarte esto: ¿Qué significa Cuatro Cuarenta y dos? Algo se me escapa...

    Por cierto, muchas gracias por tus comentarios en el blog. Un abrazo, compi.

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  7. Jeje, tranquilo que solo es ficción, no suelo provocar explosiones. 4,42 es la nota que saque en mis últimas oposiciones. Cuando escribí esto el otro día estaba harto de estudiar y trabajar en la tesis. Esta es la cifra que escribe el protagonista con su acto terrorista al tirar su vida por la borda.

    Lo tendré en cuenta, menos chistes privados :P

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  8. cada dia tengo un momento de evasión estética, y que no falte, que no falte.

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  9. Gracias Alberto, quedaté por aquí a ver si escribo una historia de las largas que son las que me gusta enseñar.

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