lunes, 1 de febrero de 2010

Largo Camino de Regreso

Escuchando a Fat Boy Slim parece que el mundo se ha convertido en un videoclip. Mi cerebro funciona a diferentes velocidades acelerando las luces de los coches, como si las mirara a través de un cristal empañado, me cruzo con otro humano y se ralentiza en el momento que nos vemos los ojos. Me calzo la gorra un poco más, convirtiéndola más en una máscara opaca que en una protección contra el frío, y recupero el ritmo mirando al suelo. Las baldosas se mueven difuminadas, erráticas con sus pequeños cuadraditos de acera urbana, como si manejara la cámara un mono dipsomático que ha descubierto el botón de zoom. Un chicle fosilizado, una cerveza rota por debajo del cuello, miles de millones de casillas grises imperfectas a lo largo del puente, y en cada una, una vida olvidada. Mi ritmo cardíaco se mueve con un compás extraño, y entre la borrachera voy un poco más rápido, aunque no tengo prisa por llegar a ninguna parte. Right here, right now.
Apurando el cigarro observo la ciudad, el movimiento de las nubes sobre la vieja mole gris que no deja escapar ni una queja. Miles de millones de respiraciones esperando algo, esperando lo que quiera que esté haciendo. Renuevo el baile, apuro la zancada, me tomo mi tiempo para ir deprisa. Sólo estoy yo, el resto son elementos que acompañan la música, e incluso el viento parece empujarme, y tengo ganas de correr. Redoble, volvemos, y parece que me cruzo una y otra vez con los mismos pequeños robots. Se difumina, se acaba la canción.
Pulso el botón de reinicio.

2 comentarios:

  1. Me gusta mucho. Además me identifico. Muchas veces estas escuchando una canción y la mezclas con todo lo que hay alrededor en ese instante, y es como un momento íntimo entre la canción y tú. Es especial.

    Muy chulo!!

    ResponderEliminar
  2. Jeje, como siempre que escribo sin pensar demasiado, me quedé corto. Ahora lo releo y metería muchas más historias. Muchas gracias por comentar, por las palabras amables y sobretodo por leer, Estela.

    Un saludo damas y caballeros... um, una idea.

    ResponderEliminar