martes, 23 de marzo de 2010

Cuando el Dinero No Lo Daba Todo


El dinero no da todo. Que inocente era, me gustaría volver a parecerme a esa persona, volver a despertarme por las mañanas pensando que lo tenía todo con tener suficiente para comer y correrme más de una juerga. Me encantaría ser otra vez ese niño que vivía una vida de adulto llena de aventuras absurdas, de amaneceres en tejados y en camas desconocidas, de sofás atestados de amigos de madrugada. De aquellos cafés que acompañábamos de resacas ligeras, de paseos por el parque corriendo con los perros, trabajando los días justos para llegar a fin de mes.
Lo cierto es que todo es una decepción cuando el dinero lo compra todo, cuando el sol es algo que llega mientras trabajas y la cama siempre es la misma y siempre está vacía. Cuando tú quedas tan lejos que no distingo si ríes o lloras, ni sé que chica eres de todas las que extraño.
La primera decepción nació al cumplir un sueño y vender un cuadro. Ponerle precio a un trozo de alma que me gustaría haber regalado, y que se lo lleve quien no lo va a disfrutar ni comprender. La siguiente, al ver que si vendíamos cuatro, otros diez que creímos mejores no pagaban el alquiler. La última, me la trajeron las estrellas. Mis fieles acompañantes de trasnoche entre bares y casas de habitaciones compartidas. No imaginé regalar la Luna, ¿Cómo iba a querer entregarle a nadie una estrella, más que en una pacto de cinco de la mañana al señalarla con el dedo? No. Jamás fue algo físico. Nunca fue algo palpable ni de propiedad, tan solo un acto de amor. Y si no podemos poseernos el uno al otro, ¿Cómo poseer un sol tan distante?
Se pueden comprar estrellas. Se puede pagar por ellas. Y eso me parte el corazón, por mucho que el mundo gire, porque de ninguna manera quiero que el dinero entregue un regalo tan privado. ¿Cómo voy a regalarte ahora mi mundo si ya no sé cuanto vale?

5 comentarios:

  1. Las aventuras, "To be continued", como decía en cada capítulo de Spiderman que veía por las mañanas con un ColaCao...
    Todo vale lo que tu decidas que tienen que pagarte por vender una explosión hecha con temperas

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  2. Speechless...

    Extraño. Quisiera decir algo, pero no sé muy bien qué decir...¿qué puedo añadir?
    Y hay que darte la enhorabuena por eso, pocas personas dicen algo que te llegue cuando escriben, sólo sueltan palabras.

    Claro, es que...bien mirado, eso es imposible de comprar. ;)

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  3. ¿Cuál es el precio de una mirada?

    Buena reflexión

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  4. Gracias a todso por vuestros comentarios. Intento contar historias con algo de fondo, pero siento deciros que la proxima es simplemetne un paseo, un viajecito que em apetecía dar esta mañana.

    Norman, me gustaría no tener que ponerle un precio, creoq eu mis mejores cuadros los he regalado.

    Anonimo (speechless), bienvenido/a. Creo qeu se podría comprar, si me pusieran un cheque delante lo cogería sin dudarlo, ese es el problema, que haya llegadoa pensar en el futuro y a creerme la fábula de la fábula de la cigarra y la hormiga.

    Rufino, bienvenido también. Uf, ¿el precio de uan mirada? lo triste es que puede tenerlo, y eso asusta.

    Un saludo y muchas gracias a todos por leer.

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  5. Lo terrible no es comprar o vender, sino dejarse comprar o venderse. Leo con atención tus textos de gran interés. Un afectuoso saludo.

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