domingo, 11 de julio de 2010

He Vuelto Feliz.

Borracho. Escribo bien cuando estoy borracho.

Me encontré con una piedra preciosa. Bueno... no era una piedra porque las piedras no cuentan historias, y ella las supuraba por cada arista de su perfecta personalidad, tallada sobre algo chulo como una esmeralda, un rubí o una de esas cosas que valen dinero y llenan los ojos de los avaros. Sea como sea, el mundo es un tanto más feliz ahora. Las torres que antes se me antojaban como puestos de vigilancia de mi campo de concentración particular, de mi Auschwitz, son ahora faros de cultura y progreso de un mundo casi feliz. Yo me he convertido en algo pueril para la revolución filosófica de mi mentor, y de los ojos verdes, pero grande para mi objetivo de reformarme, un arquetipo de lo que quería, desde luego, al fin y al cabo. Una persona de la que me siento un tanto orgulloso. Un borracho, sin duda, pero uno de esos que te levanta cuando tus colegas te abandonan en lo más recóndito del parque, dejando que se pase la borrachera. Un ser ajeno a aquellos records de desabrochar sujetadores, de buscar mierdas vacías, de jugar con la facilidad de lo espontaneo. Lo he conseguido, y tal vez ahora ya no tenga sentido que os cuente más historias sobre cómo he sido, y las siguientes no sean tan interesantes, aunque espero que lo sean tras este parón.

Lo siento mucho escasos lectores, pero soy feliz. Hay mil sinónimos, como contento, como eufórico, pero palabras erroneas para lo que quiero contar.

A las siete y diecisiete, soy tremendamente feliz.

4 comentarios:

  1. Sabina contó en su concierto que al no tener inspiración para crear este último disco debido a que todo le marchaba bien y era feliz, un buen amigo le dijo "cómo puedes haber ha caído tan bajo".

    VIVA LA FELICIDAD sea de borrachera como escusa o por el hecho de ver los faros como lo que quieres que sean.

    Saludos

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  2. a mí me pasa igual, sólo me salen chorradas como panes y es por eso, fíjate, qué cosas, me voy a tener que buscar una excusa para entrar en depresión

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  3. Lo bueno de la felicidad tras toda la desidia, es que siempre se sabe hacer más felices a los demás, y eso se te dio bien siempre, pequeño gran gigante, un abrazo.

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  4. Bueno, gracias por los comentarios y sobre todo por seguir leyendo. Espero que los proximos os gusten, aunque haya caido en esta fosa de felicidad infantil.

    Un saludo.

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