domingo, 25 de diciembre de 2011

Los Reyes Son los Padres

Mientras Jesús se come los cereales en la pequeña cocina del piso suena el timbre de la entrada. Los cereales son la comida favorita de Jesús. Hay lunas rosas, equis amarillas y estrellas moradas. Todas saben igual, pero él se molesta en intentar coger siempre el mismo número en cada cucharada para que el sabor esté equilibrado.

María aparece poco después con tres hombres trajeados.
–Hijo, tenemos que hablar.
–¿Quiénes son? –Pregunta inocente el niño dios.
–Verás hijo, hay algo que los padres les cuentan a sus hijos que no es del todo verdad. Los reyes magos, son los padres.
–Pero yo soy el hijo de Dios, todo el mundo lo dijo después de que expulsara a los ejecutivos del corte inglés de la parroquia. Soy el Rey de Reyes.
–Sí, sobre eso... Bueno, supongo que eres joven para entender lo que es una demanda por agresiones.
–Hola muchacho–dice uno de los hombres trajeados quitándose las gafas de sol. Tiene la barba pelirroja propia de un pedófilo.
–Hijo, estos son tus padres, los reyes magos de oriente.
–Mamá, eso es imposible. Mírales. No quiero ser racista, pero dos de ellos son blancos y el otro negro, ¡y yo soy chino!
–Bueno, puede que se haya entendido mal el título de "Magos de Oriente" –Dice el hombre negro mientras apunta algo en su teléfono de última generación.
–A veces los adultos hacemos cosas de las que no estamos del todo orgullosos. Algunas mañanas te levantas rodeada de tres importantes hombres de negocios y no recuerdas exactamente que ocurrió. Y luego aparecen en el hospital y te traen regalos, pero tu ex-marido ha sido tan bueno estos nueve meses contigo que no sabes muy bien qué hacer.

La cara de Jesús se retuerce en una mueca grotesca mientras su cerebro intenta encajar las piezas. Casi se pueden oír las ruedecitas tratando de girar después de haber metido un ladrillo entre los engranajes.
Los cereales oscilan sobre la leche mientras la cucharilla se sumerge, casi a cámara lenta.



–¿Me estás diciendo que soy un bastardo?
–Técnicamente sí, pero ha habido grandes bastardos a lo largo de la historia. Muchos reyes eran bastardos –Interrumpe el que parece más mayor, el de la barba blanca– Deberías estar orgulloso de que te llamen bastardo.
–Mamá, quiero que me expliques ahora mismo porqué llevo ocho años diciéndole a mis amigos que mi padre es una paloma.
–Yo era joven, tus abuelos no querían saber nada de mi después del asunto de la mirra, y no supe que decir. Fue un pacto entre José y yo, nos pareció lo mejor dadas tus habilidades.
–Entonces, en lugar del hijo de Dios, ¿no soy más que un Harry Potter de segunda?
–Según consta en nuestra base de datos, Harry Potter ya no gusta lo suficiente –Asegura Baltasar–, es mejor que te compares con otro icono más moderno, hijo.
–Chaval, deberías estar feliz, ¿quieres que demos un paseo por el rio y hablemos de hombre a hombre?
–Mamá, creo que he visto la foto de este hombre en un cartel del colegio.
–Oh, no, me confunden mucho –Dice Gaspar–. Es por la barba, pero no te preocupes, ya te crecerá. Viene de familia.
–No. Estoy seguro de que el niño es mío y no tendrá barba –Baltasar deja de mirar durante un momento su teléfono. Nadie tiene claro cuando se ha quitado las gafas de sol, pero ahora tiene sus ojos enormes posados sobre Jesús–. Yo fui el que más caña le dio aquella noche a la fulana. Estuve cerca de una hora sobre ella mientras Melchor...

Jesús interrumpe gritando y tapándose las orejas mientras Baltasar hace gestos explícitos sobre la logística sexual de los tres hombres y su madre. Observa con cara de miedo a los cuatro adultos y se destapa lentamente las orejas.

–A mi me la chupó antes de irse por la mañana, pero me hice el dormido –Finaliza Melchor.
–Mira, tu madre sólo quería que nos conocieras, esto tampoco cambia nada –Gastar le coge del hombro mirándole como Robin Williams en una película navideña–. Tal vez algún día quieras llamarnos y contarnos cosas de chicos, o dar un paseo por el parque...
–O podríamos escribirte una carta de recomendación –Dice Melchor– podrás ir al colegio que quieras.
–Bueno, es tarde, nos vamos. María, todavía tienes un buen culo, si quieres un extra ya sabes nuestro número. Mandaremos un coche. Chico, feliz navidad.
–Me llamo Jesús, y soy el Rey de Reyes, y voy a salvar al mundo de sus pecados, y todos me querrán y se maravillaran de mi amor.
–Suerte con eso. Nosotros ya nos quedamos maravillados del de tu madre.
Y se marchan. Se van y los cereales son ya sólo una pasta densa donde no se distinguen ni estrellas, lunas, ni equis de trigo. Y Jesús sólo piensa en marcharse de casa, juntar unos colegas y pasar de todo hasta marzo o abril.


3 comentarios:

  1. ¿recuerdas la película de supermán (la primera)? también es una versión libre de los evangelios (o me lo parece a mí...)

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  2. En realidad hay un análisis audiovisual que relaciona varias películas (Superman, Et, Matrix) con los evangelios. Las referencias más claras creo recordar que eran las de ET, pero vamos, entramos en aquello de "¿Está todo contado?"

    Muchas gracias por leerme :)

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