domingo, 27 de mayo de 2012

Terapia con Toron Blues


Más que trepar, repta en vertical. Busca una salida de un pozo vacío. Siente como le fallan los brazos, se enreda los pies en la cuerda para no caer. No soportaría volver a caer. Se abraza a la cuerda, empapa sus fibras con el peso de las lágrimas. Como cera derretida, como su piel perdida en los arañazos. Como piel derretida desde sus manos. Levanta de nuevo su peso con un brazo, y duele. Duele porque sabe lo que hay arriba, porque el suelo nunca es un lugar seguro. Porque el mundo está lleno de pozos, porque el mundo se olvida de los pozos para disfrutar del sol.



Porque quiere olvidarse de los pozos y disfrutar del sol.
Porque la oscuridad duele. Porque le duele estar tan solo con su eco.

Y coge la cuerda con el brazo sobre su cabeza, con los pies enredados, con los ojos grises. Y coge la cuerda y enrosca su cuello en ella. Y no cae. No vuelve a caer nunca.

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