martes, 12 de junio de 2012

De Esto y Aquello, Mejor Dentro Que Fuera





Estaba borracho en aquel bar y como camarero no podía tolerar aquella situación. Me agarré de la chaqueta y levanté mi cuerpo de la barra.
–Estúpido cabrón, ¡despierta!
No tuve más opción que revolverme e intentar salirme de mis propias mangas, pero fui rápido y pude atrapar y retorcerme el brazo, al fin y al cabo, estaba como una cuba, y mis reflejos estaban mermados.
Me empujé hacia la puerta mientras la gente se apartaba y murmuraba. Me estaba haciendo realmente daño, pero no pensaba dejar que me soltase y siguiera faltándome al respeto. Tropecé y me dolió de verdad, pero me cogí del cuello con el antebrazo para obligarme a mantenerme erguido. Apestaba. Debía llevar horas bebiendo y no estaba seguro de que fuera a mantener la consciencia mucho más. Si dejaba de caminar me tocaría arrastrar ese saco de huesos hasta la calle y seguramente dar alguna explicación.
–Soy un cliente y merezco respecto.
Estuve a punto de escupirme en la cara. No merecía ningún respeto, no había sido más que el torpe incómodo desde que el bar había abierto. Así que no tenía más opción que deshacerme de mi. Empujé la puerta y me arrojé a cierta distancia entre juramentos.
–¡Sabes que vas a volver! –Me dije desde el suelo.
–Sí, pero ahora mismo no puedo dejar que siga aquí jodiéndolo todo.
–¿Qué es un bar sin un borracho?
Y volví a entrar, olvidándome fuera para intentar seguir trabajando sin que nadie me jodiera con preguntas viejas.

3 comentarios:

  1. ¡Ingenioso!
    No es fácil escribir y menos hacerlo bien, así que mucho ánimo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. P.D.: Por si ha quedado un poco ambiguo el comentario...Sólo intentaba darte la enhorabuena y ánimo para seguir escribiendo. Un saludo.

      Eliminar
    2. Muchisimas gracias, he estado un poco seco estos días, pero subiré algo nuevo pronto :)

      Eliminar