miércoles, 20 de junio de 2012

A Fuego Lento Hyde, A Fuego Lento



 
Cuando el fuego coma mi piel ya me habré ido. La persona que observarás entre las llamas no será la misma. Mis palabras habrán cambiado y se pintarán de otro color que no sabrás reconocer. Cuando me duerma entre las brasas sabrás que ya no estoy aquí, que detrás de mis ojos no habrá nunca más esa luz. Cuando las llamas me devoren y se enreden con mis venas, cuando grite y me consuma con cada exhalación, cuando el calor retome mis pies fríos y las ideas ardan arrasando mi cerebro, no quedará nada de mí. Entonces podrás coger mis cenizas y mirar como las esparce el viento desde tu ventana. Entonces nos reconoceremos, porque atravesarás el espejo y habitarás mi piel después de tanto tiempo sin hablarnos, y seremos tan malos como buenos.

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