domingo, 19 de agosto de 2012

Mi Nombre


¿Acaso fue importante mi nombre? Sí, lo repetiste al menos diez veces. Siempre sonaba a otro. Siempre sonaba a "no te conozco". Siempre fue poco.
Retumbaba contra los cabeceros de una cama que me daban ganas de desmontar. Contra el crujir de muelles gastados de tantas y tantas historias sin futuro. De tantas risas gastadas sin futuro. De tantos muelles dados de si, de tantos chirridos.
¿Acaso te importó alguna vez mi nombre? ¿Acaso importan los nombres? ¿Acaso importan los hombres? ¿Acaso, acaso son parte de la existencia del lodo?
Miraste hacia arriba y respondiste "Sí". Y supe que era mentira, que cabalgaba sobre un caballo de agua sobre un mar de aceite, que estaba condenado a un mar de aceite sin respuesta.
Dime quién soy. Dímelo y te daré una galleta. Dime quién es la persona que resuena y la que ofrece. Dame una buena razón para no quemar cada recuerdo.
Dime quién era y quién soy.
Dime algo.
Dime donde empieza Broadway y donde acaba Badajoz.
Dime que en algún momento mereció la pena. Si no lo hizo, ya hace tiempo que estamos muertos.